Una rifa de óvulos a medida
Una clínica privada de Londres rifará el miércoles la posibilidad de ganar un tratamiento de fertilidad con óvulos de una donante elegida según las preferencias personales, informa hoy la prensa británica.
El Cefiva realizó 75 inseminaciones con semen de donante y logró 133 gestaciones con donación de óvulos en 2009
El Centro de Fertilización in Vitro de Asturias (Cefiva) realizó durante 2009 un total de 75 inseminaciones artificiales con semen de donante y logró 133 gestaciones con donación de óvulos.
Según indicó a Europa Press uno de los responsables del centro, el doctor Carlos García-Ochoa, estas cifras mantienen la tendencia de los últimos años en el caso de las inseminaciones con semen de donante y registran un incremento del 15 por ciento en el caso de las donaciones de ovocitos respecto a 2008, cuando se llevaron a efecto 115 donaciones de óvulos.
García-Ochoa apuntó que “cada vez más se emplea la donación de óvulos”, principalmente por el aumento de la edad de las mujeres “que en muchos casos hace necesario recurrir a óvulos de jóvenes donantes”.
Por contra, el uso de semen de donante es “más limitado”, ya que en la mayoría de los casos se puede utilizar el semen del padre gracias a novedosas técnicas como la microinyección espermática, que permite lograr la fecundación con un número mínimo de espermatozoides.
Así, la donación de semen se recomienda en el caso de que el varón tenga azoospermia secretora –ausencia de espermatozoides en el tejido testicular–, enfermedades genéticas, enfermedades de transmisión sexual, fracaso de otras técnicas de reproducción asistida, incompatibilidad del Rh, o que se trate de una mujer sola o una pareja de mujeres.
De hecho, de las 75 gestaciones conseguidas con semen de donante, 15 de ellas son de mujeres solas y dos de matrimonios de mujeres, mientras que el resto se realizaron a parejas heterosexuales.
VITRIFICACIÓN DE OVOCITOS
El Cefiva desarrolla más de una docena de técnicas para la fecundación en sus centros de Oviedo y Gijón. Además, desde el año pasado está autorizado ha desarrollar la técnica de la vitrificación de ovocitos, especialmente indicada para mujeres que se van a someter a tratamientos oncológicos, pero también para aquellas que siendo jóvenes se plantean la maternidad tardía.
Carlos García-Ochoa explicó que la técnica aun está “en el principio de su desarrollo” aunque considera que “irá a más” y será un recurso demandado en el futuro.
Así, aunque ya hay algunos casos de aplicación de esta técnica en Asturias, aun son muy pocos y relacionados con mujeres con enfermedades oncológicas. Para el doctor, se trata de una técnica que necesita tiempo para “normalizarse” y concienciar a otros profesionales como ginecólogos y oncólogos para que informen a sus pacientes de la posibilidad de conservar sus óvulos antes de los tratamientos, si es compatible.
“También se necesitó tiempo y concienciación para normalizar la congelación de semen para pacientes varones con cáncer”, señaló resaltando que es una posibilidad que el hombre tiene desde hace años y que hasta hace unos meses la mujer no tenía.
Además, Carlos García-Ochoa comentó que a Cefiva empiezan a llegar consultas de mujeres jóvenes sanas interesadas en conocer esta nueva técnica ya que no se plantean la maternidad en varios años, y la vitrificación permite la conservación de sus óvulos jóvenes. “En pocos años habrá más peticiones”, pronosticó.
“Empiezan a pedir consejos, pero aun de forma esporádica y limitada porque, realmente, la fertilidad solo preocupa en el momento en que alguien se plantea ser madre o padre y tiene complicaciones para conseguirlo”, reconoció García-Ochoa.
Piden generalizar un nuevo fármaco para donantes de óvulos
El doctor Juan Carlos Castillo, del centro de reproducción FIVV, ha pedido generalizar la sustitución del actual medicamento que se suministra a las donantes de óvulos (HGG) por otro que “produce el mismo efecto pero sin los efectos secundarios”, como náuseas, vómitos o hinchazón abdominal.
Así, destacó en rueda de prensa con motivo del primer aniversario de la clínica, que en el foro celebrado recientemente en Copenhague de Reproducción Humana, en el que participó, se debatió sobre las ventajas de incluir en el protocolo de donación el Decapeptyl, un análogo de la GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) que se utiliza durante la estimulación de la ovulación en un ciclo de fecundación in Vitro o de ICSI.
Entre ellas, citó que se reduce la duración a 9 días frente a 21, impide que se produzcan complicaciones como la hiperestimulación, que en algunos casas requiere hospitalización. Además, indicó que al presentar menos complicaciones se reduce el número de controles de 6 a 3 y la menstruación regresa a los cinco en lugar de dos semanas, lo que psicológicamente ayuda a las mujeres al tener la sensación de que “todo vuelve a la normalidad”. De hecho, apuntó que el grado de satisfacción de las mujeres es de 9,6.
Según dijo, “además, de ser muy aceptado ofrece unos resultados “excelentes” con una tasa de embarazado que alcanza el 65 por ciento teniendo en cuenta que la edad media de las donantes era de 25 años y el promedio de óvulos donados de 16.
Por su parte, el ginecólogo y director adjunto del centro de reproducción FIVV, Miguel Dolz, señaló hoy el 7 por ciento de las solicitantes de estos tratamientos de fecundación in vitroen su clínica son parejas jóvenes lesbianas y mujeres solteras de más de 38 años con estabilidad laboral.
Así, detalló que las parejas lesbianas centran el 2 por ciento de los tratamientos, mientras que cada vez son más también las mujeres con una vida laboral estable que “al darse cuenta de que su ciclo reproductivo llega a su fin opta por demandar esta técnicas aunque no tengan pareja”.
Las donaciones de óvulos se duplican para tratar de atajar los problemas de fertilidad
- En Zaragoza se están realizando de media algo más de 20 procesos cada semana.
- A las donantes les paga entre 700 y 900 euros.

Los crecientes problemas para concebir han disparado en los últimos años las donaciones de óvulos, sobre todo de chicas jóvenes que buscan solidarizarse con las parejas que no pueden tener hijos por sí mismas. El número de donantes se ha duplicado en los últimos dos años y en la actualidad se están realizando en Zaragoza más de una veintena cada semana.
Sólo la clínica Quirón, la que más actividad de este tipo tiene en la capital aragonesa, espera cerrar este año con cerca de 200 ciclos de donación hechos desde enero. Hace dos años, en 2007, hicieron 80. “Cada vez hay más donantes, en buena parte porque ha subido el número de receptoras con problemas para concebir y a que ya no es tema tabú“, explica el doctor Antonio Urríes, director de reproducción asistida de Quirón.
Las mujeres aragonesas están entre las españolas que más esperan para tener hijos. La edad media de la maternidad se encuentra cerca de los 32 años, frente a los 29 de hace veinte años o los 30 de la media española. Estas cifras están relacionadas con la edad a la que se casan los aragoneses: ellos a los 34 años (frente a los 29 de hace dos décadas) y ellas a los 31 (hace veinte años lo hacían a los 26), según el INE.
A partir de los 38 años, en torno al 50% de mujeres se puede considerar estéril
La donación de óvulos se paga con entre 700 y 900 euros. “Sin embargo, no es sólo el dinero lo que atrae a las donantes, que tienen que pasar por un procedimiento farmacológico durante el proceso; lo hacen por solidaridad”, asegura el doctor Urríes. Los médicos estimulan mediante unos fármacos específicos a la donante para lograr una mayor producción de óvulos, que después se fecundan con el espermatozoide del marido y a los tres días los preembriones se transfieren a la madre.
“En los últimos tres o cuatro años se ha conseguido terminar con la lista de espera de parejas que estaban esperando un proceso de este tipo”, asegura el doctor García Aguirre, de la clínica Montpellier. Su unidad de reproducción ha realizado este año unos 70 ciclos de donación de óvulos; hace cuatro años hacían 25.
Los médicos coinciden al explicar que una mujer alcanza habitualmente su mejor momento para ser madre a una edad comprendida entre los 20 y los 25 años. En ese momento tiene un porcentaje de quedarse embaraza en un mes fértil que oscila entre el 16% y el 20%. A partir de los 30 años, ese porcentaje comienza a reducirse; a los 35 años es de un 8% y a los 38 baja a un 3%. A partir de los 38 años, el 50% de mujeres puede considerarse estéril.
Embarazada con esperma de donante
En un país donde las mujeres tenían tres hijos en promedio a inicios de la década, conviven otras que no pueden concebir. Ana era una de ellas hasta hace unos meses. Su marido es infértil. Este año es la primera que se somete a un proceso de inseminación artificial con esperma de donante anónimo. En enero espera dar a luz a un varón
Ana está a unas semanas de dar a luz a un varón. No puede contener la emoción de saber que podrá ser madre, una idea a la que ya había renunciado. Su esposo no es fértil. Sobre su rostro caen algunas lágrimas cuando recuerda lo difícil que fue concebir un bebé; la lucha contra sus creencias religiosas y los temores a ser criticada por la familia, los amigos y los hermanos de la iglesia.
Llevaba ocho años de matrimonio y no había podido quedar embarazada. Hasta entonces comenzaron a consultar para saber qué les estaba pasando. La primera puerta que abrieron fue la del Seguro Social. Salieron decepcionados: ella tenía el útero pequeño y él era estéril. No había nada que hacer, nunca tendrían hijos. “Nos sentimos mal. Vimos las cosas diferentes y aún así decíamos que estábamos por amor y, si Dios no quería que tuviéramos un hijo, así iba a ser”, comentó Ana.
La pareja se enfrentaba también a las preguntas sin respuesta de los más allegados. ¿Y cuándo van a tener un hijo?, ¿qué están esperando?.
No se rindieron. El siguiente paso fue una cita en un hospital privado; después a una clínica particular. En ambos tuvieron la misma respuesta: no podrían ser padres.
Se aferraron a su única esperanza, otro especialista en infertilidad. En abril tuvieron la primera entrevista con Carlos Bonilla. A partir de ahí empezó a cambiar su suerte. “Yo estaba más negativa porque creía que lo mismo nos iba a decir. Venía mal de ánimos, era la última oportunidad que nos íbamos a dar”, apuntó Ana.
La clínica de Medicina Reproductiva de Hospital de Maternidad atiende casi cinco mil parejas al año. Dos de cada tres consultas tienen que ver con problemas para tener hijos. “A ellas se les ofrece varios tratamientos; si no logran el embarazo se les habla de la inseminación artificial”, expresó Carlos Bonilla, jefe de la clínica.
Ana y su esposo se sometieron a una tratamiento con medicamentos durante un mes: él para que aumentara sus hormonas y ella para que le creciera el útero. Ante la falta de resultados, el médico les planteó dos alternativas: la inseminación artificial mediante un donante o la adopción de un bebé.
En 2009, trece parejas se han sometido al proceso de inseminación artificial en el Hospital de Maternidad. Cuatro mujeres han salido embarazadas, una de ellas, Ana, con esperma de donante. Otras cinco están en ese proceso. Para las otras cuatro, el proceso de inseminación intrauterina no fue efectivo.
“En este caso, yo no quería. Le decía que quería un bebé de los dos. Mi esposo me dijo que no es padre el que engendra sino el que cría. Consultamos con el sacerdote, él nos orientó y dijo que no era visto bien por la iglesia, pero lo veía desde el punto de vista que ella no iba a ser infiel”, comentó la joven en uno de los últimos chequeos antes de dar a luz.
Las dudas le invadían tanto como el deseo de ser madre. En una de las visitas a la clínica, una pareja les recomendó dar ese paso. Ellos vivieron lo mismo, pero cuando se decidieron había pasado demasiado tiempo.
Bonilla explica que hay una serie de criterios para decidir quiénes se someten a este procedimiento de inseminación artificial. Recuerda que es la última puerta para las parejas que han probado sin éxito los tratamientos anteriores.
El especialista indica que los pacientes se someten a un estudio. Si tienen una enfermedad que puede complicar el embarazo como un problema del corazón y alteraciones siquiátricas, no son candidatos. Además, el perfil indica que debe tener una pareja formal, de no más de dos hijos. La madre no puede ser mayor de 37 años.
En el caso de que el hombre sea estéril, como la pareja de Ana, existe el programa de donación de esperma. Bonilla aclara que el donante también es sometido a una serie de exámenes rigurosos para garantizar que no tenga alguna enfermedad que pueda transmitir al niño. Además se exige que el donante tenga características físicas similares a la de los salvadoreños, además de que esté libre de VIH/Sida, hepatitis B. También debe ser padre.
En estos casos, todo es confidencial. Ni el donante ni la mujer que recibe el esperma se conocen. Los expedientes se llevan por códigos para evitar que alguien identifique a los que están en ese proceso.
A finales de abril, Ana se sometió a ese proceso y en la primera sesión pudo concebir. A los 15 días, la prueba de embarazo salió positiva. “Yo esperaba que me dijeran que no, pero la sorpresa fue que sí. Fuimos a la iglesia y le dijimos a Dios que si es pecado que nos perdonara, y le dimos las gracias por esa oportunidad que nos dio”, comentó la señora.
La pareja espera el nacimiento de su hijo para enero. Ya le compraron parte de la ropa que usará los primeros días y una pelota.