La donación de óvulos, ¿altruismo o interés?
Si la donación de sangre o de órganos permite a muchas personas salvar la vida o mejorar la calidad de la que tienen, la donación de óvulos puede ayudar a crear una nueva. Y es que existen alrededor de 12.000 mujeres en España con problemas de reproducción y cuya única posibilidad para tener hijos es que otra mujer done sus óvulos.
Las causas por las que una mujer tiene que recurrir a la donación de óvulos son variadas pero se resumen en dos grandes grupos: o bien la mujer tiene un fallo en su función ovárica (menopausia precoz) o bien los óvulos que producen no son aptos para tener hijos, bien sea por enfermedades hereditarias, anomalías genéticas, etc.
Para todas ellas, la solución más adecuada es la donación de óvulos. De esta forma, estas mujeres podrán tener un hijo que, de otra manera, no habrían podido concebir.
Con esta intención, acuden a donar sus óvulos mujeres con una edad comprendida entre 18 y 35 años, sanas desde el punto de vista físico y psíquico, sin antecedentes de enfermedades hereditarias graves y sin patología ginecológica previa. Por eso, cuando una donante acude a un centro de reproducción es sometida a rigurosos controles, análisis y exámenes médicos para garantizar tanto su salud y seguridad como la de la receptora de sus óvulos y su descendencia.
Según el Dr. Alfonso de la Fuente, director médico del Instituto Europeo de Fertilidad, el perfil de la donante de óvulos “tiene una relación directa con la forma de dar a conocer los programas de donación de los distintos centros y hacia que público objetivo se dirige. En nuestro centro, el perfil suele corresponder con profesionales y universitarias que o bien conocen a alguien que no puede tener hijos, o son amigas de otras que han donado con anterioridad y en un menor número acuden por la compensación económica. Pero a diferencia de lo que pueda parecer, el dinero no es la primera motivación en un porcentaje importante de nuestras donantes”.
Esta opinión coincide con el testimonio de M.R.L., de 26 años de edad, donante del Instituto Europeo de Fertilidad, cuya hermana no puede tener hijos y tuvo que recurrir a una donante de óvulos. “Yo sé perfectamente lo mal que lo pasan las mujeres que desean ser madres y no pueden y he decidido donar mis óvulos para ayudar a cualquier otra mujer que lo necesite. El dinero realmente no compensa, pues son muchas visitas al centro, muchos controles, pero al final el mejor beneficio que sacas es saber que has podido hacer algo por otra persona, que has ayudado a una mujer a cumplir su sueño de ser madre”.
Respecto a la compensación económica, la Ley 14/2006 de 26 de mayo no indica la cantidad que tienen que recibir las donantes de óvulos, pues la donación debe ser voluntaria y nunca tendrá carácter lucrativo y comercial. Sin embargo, se deja abierta una puerta a una compensación por parte del centro de reproducción para sufragar los gastos y por las molestias que supone la visita, los controles, y en general, todo el tratamiento. La cantidad suele oscilar, según el centro, entre los 700 y los 900€, aunque se intentará unificar a nivel nacional.
El proceso de la donación se divide en dos fases: una primera de estimulación ovárica que consiste en hacer crecer los folículos de la donante mediante inyecciones subcutáneas durante 10-12 días. Esta estimulación se controla mediante ecografías, casi diarias, en la consulta. Y la segunda fase consiste en extraer los óvulos estimulados mediante una punción guiada por ecografía con una sedación anestésica. Es una técnica indolora que dura aproximadamente 20 minutos y tras la cual, la donante puede hacer vida normal.
En necesario añadir que donar no compromete en absoluto la futura maternidad de la donante. Sin embargo, el proceso puede entrañar ciertos riesgos como el síndrome de hiperestimulación ovárica que solamente afecta, en su forma más severa, al 1% de los casos y el que se previene mediante los controles periódicos en la consulta. “Para nosotros es prioritaria la salud y la seguridad de la donante lo cual nos obliga a realizar una estimulación suave y controlada, asignando a cada donante una sola receptora”, continúa el Dr. Alfonso de la Fuente.
Afortunadamente, España está a la cabeza de donación de óvulos al igual que ocurre con los de órganos. Sin embargo, las necesidades crecientes de óvulos hacen conveniente una concienciación de la sociedad y una normalización de este procedimiento.

